Las diez leyes de Murphy de la maternidad/paternidad

24 mayo 2012 | Cuidados

Quien con niños se acuesta, mojado se levanta, dice el dicho. La maternidad/paternidad es algo maravilloso, de eso trata este blog precisamente, pero todo tiene su reverso oscuro; también ésto. He tratado de seleccionar esas dichosas leyes de Murphy que retratan esas situaciones que a muchos resultarán especialmente familiares. Por vosotros.

1. Ir a preparar rápidamente un biberón a las tres de la mañana para que el bebé deje de llorar y cuando ya lo tienes listo y vas a su cuna lo encuentras dormidito de nuevo como un angelito. Te tienes que “comer” el biberón.

2. Ya le tienes el pañal sucio quitado y de repente un hilito de pis viene a caer justo sobre el pañal nuevo que vas a ponerle y de paso sobre el cambiador, la toalla…

3. Está dormidito en su sillita de paseo… ¡aprovechamos y vamos a comer en ese restaurante tan chulo, que por ser tan chulo no tiene trona ni nada que se la parezca! Entramos y nada más pedir ¡¡¡buaaaa!!! Degustamos la comida del restaurante chulo… con un bebé en las rodillas.

4. Le rodeamos de juguetes pensados para su edad, que no tienen piezas pequeñas ni que se desprendan con facilidad, de colores y sonidos llamativos… y él/ella se va a por ¡¡el mando a distancia, el boli, el móvil, el botón rojo de la tele…!!

5. Especialmente dedicada a padres primerizos con bebés recién llegados a casa: cuando llevan mucho tiempo durmiendo plácidamente, nos sentimos como pollos sin cabeza deseando que se despierte, ¿no duerme demasiado tiempo ya, le pasará algo, respira? Está boca abajo ¿le cambio la posición? Olvidamos con facilidad que se trata a menudo de una tregua que no aprovechamos entre llantos porque no consigue dormirse, está incómodo o directamente le toca su cuota de berreo.

6. Cuando aún no es capaz de sentarse, deseamos que aprenda a hacerlo. Ya le toca gatear, ¡¡que lo haga pronto!! ¿Eso que ha hecho ha sido dar un pasito? ¡¡Ya camina, qué ilusión!! Diosssss, acaba de tirar la trona y por poco se le cae encima… ¡Qué tranquilidad cuando sólo hacía monadas desde su cunita, sonreía y apenas sabía extender sus manitas hacia el móvil de ositos.

7. El número de chupetes que tienes por casa es directamente proporcional al número de chupetes que se pierden, también por casa. Que sólo tienes dos, se perderán ambos; que tienes cincuenta, ciencuenta terminarán perdidos.

8. Madre o padre primerizo, bebé de semanas, de los primeros paseos: ¿Lo llevo todo? Toallitas humedas y pañales, mantita, muñeco, un muda por si acaso… ya he salido de casa, empieza a llorar ¡¡¡¡el chupete!!!!

9. Hay ropita que no llegará a estrenar nunca y otra que te regalan que quisieras no haberle puesto tú nunca. Y otra más de ropita: suele haber una relación inversamente proporcional entre algunas prendas caras y lo práctico y cómodas que le resultan al bebé.

10. Cuando el bebé no ha nacido, devoras libros de puericultura y pediatría. Cuando el bebé cuenta semanas, sigues consultándolos, pero ya no te emocionan tanto. Cuando el bebé ya ha cumplido el año, te das cuenta de que llevas meses sin leer una línea de ningún libro que no sea esa novela que llevaba un año aparcada en tu mesita de noche y que has retomado con placer desde que el bebé ya no duerme a tu lado.

 

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