Las diez leyes de Murphy para padres primerizos… ¡del segundo hijo!

16 abril 2013 | Cuidados

Una de las entradas más leídas de mi blog es la que hice hace un año aproximadamente, Las diez leyes de Murphy de la maternidad. ¿Qué me ha hecho volver sobre este tema? Ser madre de nuevo. Pensaba que ya me las sabía todas, que ya dominaba el tema, que me había convertido en una madre todoterreno. Pues no. No niego que me veo con más seguridad en mí misma, que me tomo las cosas con mucha más filosofía, disfruto más, puede decirse, de la maternidad… pero, amigos, Murphy sigue atacando sin piedad. Surgen otros problemas, cuitas y tropiezos. He aquí el decálogo dedicado a todos los que, no contentos con el primero, os enfrentáis al reto del segundo hijo. Para echar unas risas.

1. De repente la logística para trasladar, transportar y llevar a dos criaturas pequeñas se vuelve una obsesión y te pertrechas con todo tipo de “armas”: cangurito para el pequeño, patinete que se acopla al cochecito… te planteas incluso ¡¡comprar una sillita gemelar!! Al final, ni usas lo suficiente lo primero, ni el mayor usa tanto lo segundo y… ¡¡menos mal que reinó la cordura y no compraste lo tercero!!

2. Te sorprendes a tí misma advirtiendo las madres primerizas de que ¡¡tener sólo uno es estar en la gloria; ya verás qué pasa cuando te llegue el segundo, eso sí que es agotador!! cuando, tienes que reconocerlo, tú misma también te agobiaste con el primero. A tu mente llega esa frase de que la experiencia es eso que sólo se tiene cuando ya no se necesita.

3. Descubres cómo se cría de forma diferente al hermano pequeño: no lo vigilas las 24 horas del día, como al mayor; no acudes al pediatra a la mínima, como con el mayor… y ¡¡sí!! Hereda tooooda la ropita posible y hasta los juguetes del mayor.

4. Tema ropita, detengámonos en esto, todo un sudoku. Empiezas a clasificar la del mayor por estaciones, a ver en qué momento puede aprovecharse ese jersey (¡¡vaya, ahora que le queda bien, pilla en verano!!), esa camiseta (¡¡No, ya hace fresco para que se la ponga!!), o la cantidad ingente de pijamas y bodies que se llegan a acumular (¡¡sí, éste de la talla 67 ya se lo puede poner!!).

5. Te abalanzas sobre el mayor cuando le ves rondar la minicuna del pequeño, pensando en cualquier barrabasada… y descubres que lo quiere hacer es ponerle el chupete. Y lo hace con mayor acierto y delicadeza que tú misma. Te brota una lágrima. Tu pequeño cachorro ya empieza a ser un hombrecito. Te sientes culpable por pensar mal de él.

6. La lactancia en casa ya no es un momento íntimo, mágico y con el que suena música celestial. Ahora tienes, con frecuencia, a un celoso peque de dos años que berrea, intenta llamar la atención o que te trae el mando de la tele para que le pongas sus dibujos. Con una mano se los pones, con la otra das el pecho. Fuera magia.

7. Horror. El mayor ya no come tan bien como antes, tiene más rabietas de lo habitual, se muestra desafiante. ¿Diagnóstico? Príncipe destronado.

8. El paso natural de la cuna a la camita se complica, ¡¡ahora son dos!! ¿Compartirán habitación? ¿Pongo literas o dos camitas, acaso cama nido aunque sea lo más incómodo del mundo?

9. Con el primero se hacen muchas cosas especiales. ¡¡Nuevo sentimiento de culpa!! El segundo no es tan fotografiado, sus hazañas no son tan festejadas y, sí, eso sí, se le quiere exactamente igual… pero diferente.

10. Esto último me lleva al punto diez. Haces un descubrimiento sensacional. Cuando empiezas a conocer a tu primer hijo (de que pie cojea, qué carácter empieza a tener, qué sentimientos despierta en él el mundo…), ¡¡¡llega otro a tu vida!!! Y empieza para tí de nuevo la aventura de empezar a descubrir qué se trae entre manos esa nueva personita.

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2 comentarios

  • tania says:

    hola
    me ha encantado leerte pq tengo un niño de 11 meses y me estoy planteando darle un hermanito. pero me invaden laacias dudas. no se si sera mejor esperar un año mas. aunq para mi lo perfecto y lo q siempre he qerido es q se lleven dos años. pero claro… ahora q tengo uno ya me puedo imaginar el trabajo q es… y meda mas miedo. lo q mas me hace darle vueltas a la cabeza es pensar en como transportare a los dos… pq ahora voy perfectamente al bus.. al centro… a comprar… con el nilo en la sillita. pero …. y cuando tenga dos? y lo q tambien me hace pensarmelo esq estoy taaan unida a mi peqe q me da como pena tener otro y q sienta q le dejo de lado o no poder disfrutarlo tanto. nose….. ayss… pero seguro q tambien tiene sus recompensas. te agradeceria muchisimo tu opinion sincera.
    muchas gracias!

    • admin says:

      Estimada Tania, si de verdad quieres tener un segundo hijo y dar un hermanito a tu niño, adelante. Todo lo demás son cuestiones anecdóticas y aunque yo las haya utilizado para, irónicamente, hablar del jaleo que se forma con el segundo hijo, no dejan de ser eso: anécdotas. Yo, por si te sirve de algo, estoy encantadísima con mis dos peques y la relación que empieza a establecerse entre ambos. Es algo mágico. Mucho ánimo!!