Escapadas con peques (IV): Bilbao

22 abril 2014 | Viajes

Seguimos con la temporada de escapadas. Ya estamos plenamente instalados en la primavera y acabamos de pasar una Semana Santa de tiempo espectacular. Nosotros aprovechamos para ir al norte y visitar Bilbao, una ciudad que nos encanta. Os doy algunas pistas para disfrutarla con los más pequeños…

Para empezar, y como siempre, os recomiendo un alojamiento con encanto… ¡¡y lo más difícil!! que haga cómoda la estancia con peques… y a un precio razonable. De nuevo nos alojamos en el hotel Urune, del que ya hice una reseña hace un par de años. Y de nuevo nos sentimos como en casa, en esta ocasión con dos niños, en vez de uno.

 

Llegada a Urune

Llegada a Urune

En el porche...

En el porche…

 

Junto a nosotros...

Junto a nosotros…

 

Lo bueno que tiene este hotel, ubicado en una casona del siglo XVIII, pero con una decoración moderna, funcional y cálida, es que estando en un entorno de plena naturaleza se encuentra a apenas quince minutos de Bilbao.

Es una ciudad perfecta para cualquier tipo de escapada, que ha cobrado una relevancia turística excepcional en los últimos años. El Museo Guggenheim siempre es una buena excusa. En esta ocasión, lo hemos redescubierto con un peque de tres años, lo cual es increíble.

Reflejados en los globos de Jeff Koons

Reflejados en los globos de Jeff Koons

 

Es más, si tuviera que recomendar un museo para que un niño pequeño se acercase al arte, el Guggenheim, sin duda, sería uno de ellos. Os podéis imaginar cómo se lo pasó recorriendo las esculturas de acero de Richard Serra que forman la obra La Materia del Tiempo y que están instaladas de forma permanente allí… o viendo los famosos globos de Jeff Koons.

Si váis próximamente (hasta el 4 de septiembre) os toparéis con la retrospectiva de Yoko Ono, con unas 200 obras que incluyen piezas de cine, objetos, dibujos e instalaciones. Estas últimas gustarán especialmente a los peques porque son participativas. Por ello, diariamente y hasta el 29 de junio, en horario de mañana, hay oriendtarores que explican estas obras. Por ejemplo, la que más nos gustó fue Teléfono en un laberinto, en la sala 303, un laberinto de cristal que hay que recorrer para contestar una llamada de teléfono.

De nuevo en la ciudad y paseándola, descubrimos esta vez otro sitio perfecto para dejar a los niños a su aire: el complejo de la Alhondiga. Un centro de ocio y cultura con cine, tiendas, actividades varias y zona para conciertos. Todo, en un edificio precioso, que fue en realidad un viejo almacén de vino, de carácter modernista y declarado ‘Bien de Interés Cultural’ por el Gobierno Vasco en 1999. Tiene a sus espaldas 100 años y fue rehabilitado y transformado bajo la supervisión del francés Philippe Starck. Allí mismo, descubrimos la tienda Shopa, con cosas preciosas para niños y adultos.

 

Vestidos para niña en Shopa

Vestidos para niña en Shopa

 

 

A unos cinco minutos del centro de Bilbao se encuentra Portugalete, con la impresionante obra civil de su Puente Colgante de Vizcaya, que conecta este municipio con el vecino Getxo. Construido en 1893, es patrimonio de la Unesco. Podéis cruzarlo en el transbordador o a través de la pasarela, a 45 metros de altura sobre el nivel del río, el Nervión, que atraviesa. Tiene 160 metros de longitud y su estructura está armada íntegramente con piezas de hierro.

Pasarela del Puente Colgante de Vizcaya

Pasarela del Puente Colgante de Vizcaya

 

La entrada, que cuesta en torno a unos 7 euros, dependiendo de si disponéis de algún descuento, queréis transportar vuestro coche, etc. da derecho a atravesar la pasarela hasta llegar a Getxo y luego regresar en el transbordador. O viceversa. Yo os recomiendo hacer alguno de los trayectos a través de la pasarela, desde las que se tienen unas vistas impresionantes. El nivel de seguridad es extremo, así que podéis ir con niños pequeños perfectamente.

Al capítulo gastronómico, imprescindible si del País Vasco hablamos, me referiré en un próximo post, ya que merece la pena dedicar un espacio único al mismo. Comimos muy bien, como siempre… ¡¡y con niños!! Los restaurantes a los que fuimos acogen a los peques fenomenal, lo cual no puede decirse de todos los sitios. Ya os contaré…

 

 

 

 

 

 

 

 

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