El embarazo: unos consejos muy personales

29 julio 2014 | Cuidados

No he podido evitar ponerme frente al ordenador, hacer memoria sentimental, y verter en forma de cinco consejos, muy, muy personales, mi experiencia como embarazada por dos veces. Y es que tengo a mi alrededor un pequeño puñado de ilusionadas embarazadas, alguna de ella ya pasada de cuentas y otra en el primerísimo momento de su aventura, que me lleva a dejar aparcados en mi blog, de forma momentánea, los temas de crianza para dedicar un post a aquellos maravillosos meses de gestación. No pretenden tener ningún valor científico-médico, son solo un relato, insisto, personal de lo que yo viví.

1. Regalarse un viaje de placer, o dos, o tres (¡los que se pueda y a donde se pueda!)

Este consejo parece frívolo e innecesario, pero nada más lejos, especialmente si se trata del primer bebé de la pareja. No lo dudéis, haced todo aquello que podáis hacer juntos y solos porque después… nada volverá a ser igual. Será mejor, mucho más enriquecedor, complicado, fascinante, sorprendente, agotador… pero no igual. Si el embarazo discurre con normalidad y en condiciones de plena salud, nada os impide en los primeros compases del mismo, coger aviones, trenes, conducir… y viajar. O simplemente salir a cenar, ir al teatro, al cine, a espectáculos… Van a ser acontecimientos muy importantes que vais a recordar toda la vida, distintos a los acontecidos antes del embarazo o los realizados ya en familia. Insisto, ni mejores ni peores, especiales y distintos.

2. Andar, caminar, pasear…

Buena parte de las recomendaciones para un embarazo sano pasan por mantenerse activa. Si los médicos y especialistas no lo contraindican o matizan (embarazos de riesgo), el mejor ejercicio para una embarazada es el paseo, caminar con energía moderada, más allá de otros especialmente recomendados como nadar o practicar pilates. Y aquí añado mi píldora personal. Y ojo, supongo que entra dentro de los mitos y leyendas trasmitidos de abuelas y madres a hijas pero viene especialmente bien activarse, dentro de un orden, cuando se está a punto de dar a luz, cuando nuestro peque ya está listo pero no se decide. Y es que un día antes de que yo rompiera aguas con violencia y se desencadenase mi primer parto realicé una caminata de órdago, unos cuantos kilómetros, agua en ristre y sin cansarme demasiado portando, eso sí, una hermosa tripita ya salida de cuentas.

3. Ni comer por dos ni pesar las raciones

Éste sí que parece ser un mito enterrado. Hay que comer bien y variado pero no en exceso. El cuerpo regula a la perfección qué necesitamos nosotros y qué nuestro feto; no hay que duplicar raciones en absoluto. Pero desde luego, hay que olvidarse de dietas y similares, a no ser que haya prescripciones médicas de por medio. Hay que nutrirse muy bien, eso sí, porque de todo ello se beneficiará nuestro futuro peque.

4. Cuidado con la (implacable) fuerza de la gravedad

Cuando la tripita ya aloja a un peque de dos kilos y pico o tres y pico, como fue mi caso, en los últimos compases del embarazo hay que redoblar precauciones a la hora de moverse. Yo sufrí un esguince tonto que en condiciones normales no se hubiera producido. Con frecuencia, e inmersas en el trajín de los quehaceres (y si tenemos ya más un hermanito o más, ni os cuento), olvidamos que nuestro centro de gravedad se ha desplazado considerablemente y llegan lesiones y caídas.

5. No obsesionarse con las clases de preparación al parto… ¡lo “duro” llega después!

Es el único consejo que ha quedado grabado en mí tras mis propias sesiones. Ojo, no es que las desaconseje, todo lo contrario, según la matrona o especialista que las dé pueden llegar a ser muy útiles, pero la mía dio en el clavo con aquella aseveración. Nos preparamos mucho para un acontecimiento que dura lo que dura (8, 12, 24 horas) pero… ¿qué representa ese brevísimo intervalo de tiempo si de criar a un hijo durante toooda nuestra vida hablamos? Es una boutade por mi parte, claro que sí: en absoluto son comparables ambas cosas, es sólo una manera de llamar la atención sobre la importancia de formarnos, en la medida de lo posible, en la crianza del hijo. Ojo, que en eso se conjuga instinto, amor y sentido común, cosas que no se aprenden, se sienten y ponen en práctica de manera natural. Pero sí hay a nuestra disposición hoy una cantidad ingente de información contrastada sobre salud, cuidados y crianza. Y estupendo si puedes aprovechar tus últimos ratos de total libertad para acercarte a todo ello.

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