Consejos para el primer día de playa

27 mayo 2014 | Cuidados

El primer día de playa con un bebé o niño muy pequeño es tan especial como agobiante. Acertar con algunos detalles puede ser la clave para que no nos canse la complicada logística que requiere poner un pie en la arena con los enanos y poder disfrutar del día con plenitud. Éstos son algunos consejos.

 

– Sí, la crema bronceadora también caduca. Es algo que suele pasarse por alto. Pensamos que, aunque nos haya quedado la mitad del bote de protección solar, factor 50 (el adecuado para los más pequeños), de la temporada pasada o incluso la anterior, podemos seguir usándolo y no es así. La mayoría de los productos dermocosméticos tienen una fecha de caducidad que una vez pasada no aseguran toda su efectividad. Suele ser de 6, 12 o 24 meses, y se indica en el interior de un icono que imita un bote de crema.

 

– Con gorrito y camiseta. A más a más, y aunque les embadurnemos de protección solar, yo suelo dejarles la camiseta puesta el primer día de playa. No hay mejor pantalla solar que ésta para evitar esas quemaduras en la espalda tan desagradables. Y los gorritos, imprescindibles.

Por otra parte, es conveniente llegar temprano a la playa e irse no muy tarde para evitar las horas centrales del día (de 12:00 a 16:00, aproximadamente), que es cuando el sol resulta más perjudicial.

Primer día de playa: gorritos y camisetas

Primer día de playa: gorritos y camisetas

 

– Que se mantengan hidratados. Tan importante como evitarles quemaduras solares es procurar que beban mucho líquido. El sol y la actividad física puede ponerles en riesgo de deshidratación. Llevad agua suficiente, o zumos y fruta.

 

– No convertirse en un sherpa: en los bolsos, sólo lo necesario. El primer día de playa de la temporada suele ser algo caótico porque se llevan multitud de cosas que luego no se necesitan. Hay que llevar en brazos a los más pequeños durante buena parte del tiempo; cogerles para ducharlos a la salida de las playas y jugar y estar pendientes de ellos todo el rato. Todo esto es más difícil si se acarrea con muchas cosas.

¿Y qué es lo necesario? Algún juguete (un cubo, una pala y una pelota, por simplificar); toalla, crema protectora y una botella pequeña de agua. Muchas de las cosas en las que estaríais pensando pueden sobrar: si tienen hambre, se les compra algo luego, y no hacen falta mil toallas, que sólo ocupan más espacio en los bolsos.

 

– Una sombrilla. Yo nunca había tenido una… hasta que llegaron ellos. Es una compra que ya tengo amortizada. Cuando son bebés es recomendable ponerlos a resguardo del sol y para ello nada mejor que una sombrilla. Si son mayores, será más difícil tenermos quietos pero sí podemos aprovechar esa construcción del castillo de arena para que lo hagan en la sombra y así evitar tanta exposición al sol.

 

 

 

 

 

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