Cómo dar verdura a un enano de dos años

15 septiembre 2013 | Recetas

Mi Gran Gugú comía muy bien… hasta que cumplió dos años. En esa época de autoafirmación, junto con el “no” aprendió que había alimentos que le gustaban infinitamente más que otros. Y la verdura, como podéis imaginar, pasó directa al segundo grupo. Desde entonces, he desarrollado la habilidad de colar verduras por todos lados. Aquí tenéis cinco ideas.

1. Puré de patata… con algo más. Es fácil aprovechar esta elaboración para introducir algún otro tipo de verdura que no sólo mejorará el sabor, también las propiedades nutricionales del plato.

A la patata en puré le va genial un poco de zanahoria, que lo dulcificará o incluso manzana, muy poco hervida, que le dará un punto fresco. Hay que poner mayor proporción de patata (dos patatas grandes y media zanahoria o media manzana). Se adereza con sal, nuez moscada y pimienta y se emulsiona con su pizca de leche, nata, mantequilla o buen aceite de oliva.

 

2. Quiches con todo tipo de verdura. Hacer una quiche es muy fácil y una buena idea para “meter” toda clase de verduras en un plato que, normalmente, comen muy bien los peques.

Yo rehogo cebolla con la verdura que tenga en ese momento: queda muy bien la zanahoria, el calabacín y la calabaza. Aparte, bato cuatro huevos con un vaso de nata y mezclo ambas preparaciones. Lo trituro todo en la batidora. Preparo la masa brisa o de hojaldre (ya sabéis: primero la horneáis un poco) e introduzco en ella la masa anterior. Unos 20 minutos de horno para que cuajen los huevos y ya está lista.

 

3. Espaguetti a la boloñesa ilustrados. Éste es un plato que nunca ha dejado de gustar a mi peque. A veces hago la boloñesa completa, con su carne picada ilustrando la salsa, pero otras prescindo de ésta y sólo pongo el tomate. En uno y otro caso, se puede añadir algo de verdura a la preparación.

Hay una forma elaborada de hacerlo. Se sofríe ajo, se pocha cebolla y pimiento rojo, y se añade la verdura que se quiera: zanahoria, berenjena, calabacín, calabaza… Se escaldan los tomates, se pelan, se trocean bien y se añade a lo anterior. Se condimenta y se cocina a fuego lento. Ya tenemos nuestra salsa de tomate de base.

Y otra muy rápida. Junto con los espaguetti se hierve algo de verdura. Cuando termine la cocción, se coge la verdura y se tritura junto con una lata de tomate frito. Cuidado con una cosa: si quieres que esté todo listo en los 10 minutos que necesita hervir la pasta, trocea muy bien la verdura (si es zanahoria o judía verde, por ejemplo) e introdúcela en una red de las que se usan para meter los garbanzos del cocido, o de lo contrario no podrás separar la pasta de la verdura. Si dispones de más tiempo, puedes empezar cociendo la zanahoria en trozos grandes y a los diez minutos, más o menos, meter la pasta.

Esta salsa de tomate también es ideal para acompañar el arroz blanco. O cualquier otro plato que se te ocurra: filete de pollo o pavo, hamburguesa de carne picada con algo de ajo o pescado rebozado o al horno.

 

4. Berenjenas o calabines rebozados. Es algo que le encanta a mi peque. Troceo estas verduras en lonchas finitas (puedes ayudarte de una mandolina), las paso por leche o por huevo y por pan rallado con algo de perejil seco. Las frío y queda buenísimas.

Berenjenas rebozadas: unas con pan rallado y otras con sésamo

Berenjenas rebozadas: unas con pan rallado y otras con sésamo

5. Bizcocho de zanahoria. Es un clásico. Una verdura muy saludable camuflada en una preparación dulce muy versátil que puede servir de desayuno, merienda e incluso postre. Yo lo preparo así: bato en un bol 150 gramos de azúcar con cuatro huevos. A continuación añado un vaso de aceite y una zanahoria rallada; luego dos vasos de harina y un sobre de levadura. Se mezcla todo bien. Se coloca en un molde untado con aceite y harina espolvoreada. Se hornea a 180 grados durante una media hora aproximada.

 

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