Cinco claves para empezar la “operación adiós pañal”

4 mayo 2015 | Cuidados

Ya llega el buen tiempo y con ello un clásico para quienes tienen hijos entre los dos y los tres años, más o menos: la operación adiós pañal. Es cierto que en cualquier momento se puede emprender la tarea y que cada niño madura de manera diferente pero también que el calorcillo anima a la tarea, que es más fácil mantenerlos sin mucha ropa a partir de ahora y que desde los dos años y medio los tiempos de adaptación a la nueva situación se acortan; en ocasiones bastan unos quince días para el niño coja el hábito, según los expertos. Por tanto, fuera agobios. Es mi primer consejo. Pero desarrollo cinco más, actualizando lo dicho en este blog hace dos años, cuando afrontaba mi primera operación pañal.

 

1. Preparar la logística: además del orinal, comprar ropa interior y braguitas pañal

 

Es buena idea que la ropa interior les guste, que tenga dibujitos..

Es buena idea que la ropa interior les guste, que tenga dibujitos..

El primer paso para afrontar la operación es, cómo no, preparar la logística. Lo primero, comprar un orinal, pero hay más. Aunque aún no lo necesita hay que hacerse ya con ropa interior… y empezar a ponérsela, aunque sea por encima del pañal. Aunque penséis que eso no sirve de nada, lo cierto es que sí lo hará para que nuestro peque, que ya tiene mucha habilidad, se acostumbre a subir y bajar su ropa interior y su braguita pañal. Ese gesto ayudará a que haga “clic” su cabecita y le resulte cada vez más incómodo el pañal. Que la ropa interior tenga dibujitos y colores también será de ayuda para que todo se haga sin demasiado rechazo.

 

  2. Generar el hábito

Como continuación de lo anterior, ponerle ropa interior al vestirle para ir a la guardería todas las mañanas o en casa, al iniciar la jornada, es sólo el primer paso de una serie de hábitos que hay que incorporar cuando se emprende la operación pañal. Como también os decía, antes o después, la cabecita del peque hará “click” y ya no se hará pis encima pero si queremos que eso se produzca a tiempo de que empiece el cole hay que ayudar todo lo posible. Por ejemplo: sentarlo en el orinal tras cada cambio de pañal, a primera hora de la mañana y a última de la noche, antes de que se acueste; distraerlo con cuentos, canciones o lo que se nos ocurra para que no se levante del orinal antes de tiempo y dejarlo todo el tiempo que sea posible, en casa, sin pañal.

 

3. Recompensas sencillas, como un dibujo en la manita

 

Es una idea sencilla que les encanta

Es una idea sencilla que les encanta

Cuando hablamos de recompensar a nuestro hijo por adquirir buenos modales, rutinas necesarias como el lavado de los dientes o adecuar una necesidad fisiológica como la que nos ocupa, nunca podemos plantearnos dar a nuestro hijos regalos materiales. Es una espiral peligrosa. Ni siquiera una piruleta porque nos la pedirá cada vez que haga algo bien, por pequeño que sea. Pero sí podemos “regalarle” algo que no cuesta dinero ni mayor esfuerzo cada vez que salga el pis: pintarle un dibujito en la mano. Le gustará y le hará entender que va por el buen camino.

 

4. No forzar a nada en ningún momento

 Se trata de ayudar a que nuestro peque madure y comprenda cómo tiene que hacer el pis, no entorpecer. Y para eso no hay que forzar demasiado, hay que dejar que todo transcurra con tranquilidad. Probad a comprar cuentos que hablen del adiós al pañal. Yo aún conservo el de “Edu ya no quiere llevar pañale” de Linne Bie (editorial Juventud), que compré para mi Gugú, el mayor, y del que di cuenta en este post antiguo.

Otro consejo, dejar que explore con libertad el cuarto de baño, que sepa dónde se hace el pis, que tiene que ir a uno para hacerlo y que es un lugar divertido donde hay un orinal o un adaptador de taza de váter que le proporciona seguridad.

 

5. Tener paciencia

Y éste es el consejo más obvio de todos. Y seguro que habrá padres que no tengan que seguirlo porque el peque acelera su maduración en este el proceso de adaptación normal y otros que tendrán que armarse de paciencia porque, de manera también normal, su peque madura más tarde. En estos casos, hay que pensar que el fin del camino es el mismo, sólo que se tardará más.

 

 

 

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