Amor y cariño, lo único que hay que tener a mano

12 junio 2012 | iniciativas

Hacía mucho tiempo que quería escribir un post sobre una familia española, padre, madre y dos hijos de cinco años y diez meses, que está recorriendo el mundo en una autocaravana. Me enteré de la noticia a finales de abril, he ido siguiendo el blog que confeccionan y creo que ahora, que se ha relajado la atención mediática que recibieron la primera semana, es momento de rendirles un modesto homenaje en El Gran Gugú.

Uno de los últimos post que ha escrito Fleur, la madre, de origen francés, habla de la organización en la autocaravana. Piensen en dos adultos y dos enanos, uno de ellos un auténtico bebé, que acostumbrados a las comodidades de nuestros tiempos, se embarcan en unos pocos metros cuadrados para recorrer territorios desconocidos, con medios limitados y expectativas inciertas. Y pienso en mi hijo, que ya tiene 15 meses con todo lo que necesita a mano: un barrio con parques, ambulatorio, tiendas… todos los juguetes que quiera a dos de sus pasitos de distancia… su comida, lista al momento que él la requiere… y reflexiono sobre la vida alternativa de esta familia.

Pero quizá no debiera sorprenderme tanto una iniciativa como ésta en tiempos de tanta incertidumbre como los que vivimos. Nos hemos acostumbrado a tener todo lo que necesitamos o, mejor dicho, queremos. Es algo que, irremediablemente, transmitimos a nuestros hijos. ¿Necesitan ellos tanto?

Claramente no. Escribe Fleur en su post lo siguiente: “No nos falta de nada, tenemos una maleta llena de juguetes en el maletero y solo la hemos sacado un par de veces en un mes, los niños se lo pasan muy bien y no demandan apenas más juguetes que los pocos que hay en la casa”. 

Imagino que los niños de esta familia, como los nuestros en una situación así, tienen sorpresas cotidianas de sobra con las que fantasear, con las que alimentar sus pequeñas cabecitas. No necesitan el juguete que conocen de sobra. Tienen el mundo entero con el que entretenerse.

Y tienen lo más importante de todo. Amor y cariño. Estén en un sitio o en otro. A veces olvidamos eso. Que las cosas más preciadas que podemos dar a nuestros hijos son intangibles y no están fabricadas más que de sentimientos. Desde aquí mando muchos besos y ánimo a los cuatro. Y mi más sincera admiración.

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