A mi hijo le encantaba la fruta. Supongo que le volverá a gustar en algún momento de su vida pero por lo pronto estamos en esa fase en la que la verdura, la fruta y los platos de cuchara se han convertido en su peor enemigo ante la trona. Come de todo, no me quejo, pero ha descubierto para su sorpresa y la mía, un incipiente y caprichoso sentido del gusto. Le gustan las cosas crujientes, que pueda masticar, saladitas… que coma sano se ha vuelto un desafío. Por eso, y a base de darle vueltas a la cabeza, hoy os propongo una merienda de fruta a prueba de melindrosos peques de año y medio. Un sándwich de plátano y manzana.

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